En la vida diaria enfrentamos todo tipo de situaciones y
dificultades, tenemos problemas económicos, familiares, de pareja, de salud. Algunos
de estos problemas son sencillos, pasajeros, se resuelven por si solos, otros
son difíciles y consumen gran parte de nuestra energía vital, nos ahogamos en
la desesperación por no tener el control y nos envolvemos en estados de dolor y
sufrimiento que arropan la vida.
Ciertamente
no hay casualidades, solo causalidad, somos cocreadores y responsables del
diseño de nuestra vida en función de nuestras creencias más profundas. Sin
embargo, en el devenir cotidiano la vida se convierte en un drama alimentado
por problemas. Pensar siquiera que debemos soltar los problemas, dejarlos fluir
nos causa estrés, frustración y especialmente miedo.
El control obsesivo, el miedo interno, el apego, el
desajuste emocional, la dificultad para interactuar con otros desde el
equilibrio y la capacidad de trascender a las circunstancias son síntomas de
desamor. Una fuga de energía vital que debilita y nos carga de emociones
negativas. Nos desconecta del amor.
En
general muchos de nosotros nos acostumbramos a vivir, revivir, repetir
situaciones
que nos generan sufrimiento o que altera nuestra emocionalidad,
tendemos a hacernos adictos a sufrir. Incluso, buscamos situaciones
replicadoras
para revivir el sufrimiento, la ira o la tristeza. El riesgo es que nos
acostumbramos a vivir así y esa emocionalidad se convierte en nuestra
“zona de comodidad trágica” y
el cuerpo y la mente se acostumbran a vibrar en el patrón de la
tragedia, del sufrimiento, nos hacemos adictos a esas emociones.
Es importante liberarnos
de esas adicciones, cambiar las creencias a fin de sortear los problemas cotidianos
sin anclarnos en ellos y sin apegarnos a situaciones que alteren las emociones.
Redescubrir las fuentes del equilibrio emocional y por ende energético que
ayudará a mantener un estado de salud integral.
Ahora bien, estamos hablando de la libertad, la pregunta
lógica es
¿acaso podemos huir de los problemas cotidianos? De las dificultades de la vida?
La respuesta es No. Hay situaciones que podemos manejar eficientemente, otras se pueden prevenir, de igual modo, hay otras tantas que no, son inherentes a la existencia humana. Ahora bien,
¿Cómo liberamos de ellas?
La respuesta nuevamente: No nos liberamos de las circunstancias. Nos liberamos de las anclas emocionales del sufrimiento y sus consecuencias (en muchos casos más terribles que las circunstancias misma) que estas nos producen.
¿acaso podemos huir de los problemas cotidianos? De las dificultades de la vida?
La respuesta es No. Hay situaciones que podemos manejar eficientemente, otras se pueden prevenir, de igual modo, hay otras tantas que no, son inherentes a la existencia humana. Ahora bien,
¿Cómo liberamos de ellas?
La respuesta nuevamente: No nos liberamos de las circunstancias. Nos liberamos de las anclas emocionales del sufrimiento y sus consecuencias (en muchos casos más terribles que las circunstancias misma) que estas nos producen.
Tomar conciencia de la situación y ponerla en perspectiva es
fundamental. Cabe recordar que ante situaciones similares las personas
reaccionan de manera distinta. Vemos el vaso medio lleno o medio vacío. Lo que
cambia es la perspectiva y no el vaso. Es decir, cambia nuestra creencia de la
situación más no la situación misma. No es igual decir “tengo problemas” a
afirmar “estoy solucionando”. El evento es el mismo, pero cambia la forma en
que la persona cree que este se manifiesta, cambia su percepción, y en esta se reflejan
las creencias más profundas del subconsciente.
Recuerda: Todo punto de vista es la vista de un punto y este es determinado por las creencias de quien lo observa. Tampoco se trata de ser lo que llamo un "optimista aparente", sin asumir responsabilidades. Sino de ser optimistas objetivos, aceptando la realidad y reconociendo las infinitas posibilidades que se manifiestan a nuestro alcance.
Recuerda: Todo punto de vista es la vista de un punto y este es determinado por las creencias de quien lo observa. Tampoco se trata de ser lo que llamo un "optimista aparente", sin asumir responsabilidades. Sino de ser optimistas objetivos, aceptando la realidad y reconociendo las infinitas posibilidades que se manifiestan a nuestro alcance.
Victor Frankl, un psiquiatra vienés, autor de "El Hombre en busca de sentido" (1946) cuenta en su obra las atrocidades y la privaciones más atroces que sufrieron el y miles de personas en los campos de concentración nazis. Allí, en medio de un relato desgarrador hay un mensaje para todos:
“A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.”
Esto no significa ignorar la situación o disfrazarla de forzada oportunidad. Por el contrario, es un proceso de tomar conciencia de la misma, observarla, evaluarla detenidamente, determinar beneficios y pérdidas. Esto forma parte del despertar y hacernos 100% responsables.
La responsabilidad va de la mano con la autoevaluación de las
fortalezas y oportunidades, Se trata de tomar distancia para evaluar la
situación y determinar qué puedo hacer al respecto. También significa aceptar nuestras
limitaciones, pedir ayuda si es necesario (creanme siempre es necesario) y aprender a recibir, eso enriquece, llena de
agradecimiento y amor.
Ocúpate, acciona tu poder creativo, potencia el lado
positivo, siempre hay una oportunidad de aprendizaje.
Hay situaciones dolorosas y difíciles. Nadie vino a la escuela de la tierra para ser feliz sin sentido. Se vino a aprender, la primera lección es la comprensión de la Ley de la impermanencia que enseña que Todo pasará por que lo único constante es el cambio. Cierra los ojos y respira profundo, deja fluir el pensamiento. Siente el instante del “ahora”, y verás que todo desaparece.
Hay situaciones dolorosas y difíciles. Nadie vino a la escuela de la tierra para ser feliz sin sentido. Se vino a aprender, la primera lección es la comprensión de la Ley de la impermanencia que enseña que Todo pasará por que lo único constante es el cambio. Cierra los ojos y respira profundo, deja fluir el pensamiento. Siente el instante del “ahora”, y verás que todo desaparece.
Ayúdate ayudando, el servicio es el reflejo del amor
incondicional, de la conexión con la Divinidad. Cuando se ayuda al prójimo
practicamos la perspectiva revalorando los problemas reales y los imaginarios.
Ayudando a otros te ayudas a ti mismo. Ahora bien, si aun no te sientes
preparado para ayudar, analiza si estás preparado para recibir ayuda. Todo es
un proceso y nadie da lo que no tiene. Ayudar al prójimo es un acto de amor y
para amar a otros debemos amarnos a nosotros mismos. Ahora bien, mientras
aprendemos a amarnos podemos realizar pequeñas acciones para otros, llevar un
mensaje positivo, de esperanza y amor podría ayudar a quien necesite una leve
brisa fresca en forma de palabras para accionar sus capacidades y salir
adelante ante alguna dificultad.
En una oportunidad, hace ya varios años pasé por una
situación muy impactante, me encontraba en una iglesia sumida en una profunda
desesperación y tristeza. La iglesia estaba sola y en medio de esa soledad (más
del alma que física) alguien se me acercó y me dijo al oído: “Tranquila, Dios
te AMA” y se fue sin esperar respuesta. Esas palabras sencillas pero llenas de
amor y esperanza me reconfortaron en ese entonces y me reconfortan ahora. Comprendí que un
pequeño gesto de bondad puede ayudar a salvar una situación difícil e inclusive salvar una vida..Se portador de esperanza¡¡. Ese es un
ejemplo de que no requerimos grandes empresas para manifestar amor. Una
palabra, un gesto, un compartir o un silencio son manifestaciones importantes
que pueden ayudar a una persona.
Retomando a Victor Frankl, la actitud personal ante un
conjunto de circunstancias es la libertad del ser humano. “El ser humano no es una cosa
más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a las otras; pero el
hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser
—dentro de los límites de sus facultades y de su entorno— lo tiene que hacer
por sí mismo”
Ser feliz es una decisión
Mercedes García Duno
cuerpopositivo@gmail.com
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