El duelo es el proceso que se da posterior a la pérdida y es algo natural por ello necesitamos entender que ocurre en nuestro cuerpo, en nuestra psique y en el espíritu cuando nos enfrentamos a una pérdida significativa. Elaborar las pérdidas y superar el proceso de duelo significa aprender a vivir aceptando la nueva condición. Todos pasamos por duelos ante la pérdida de un familiar, un amigo o ser querido, también ante las rupturas de una relación e inclusive ante la pérdida de objetos que son apreciados. Es decir, para que un duelo se inicie tiene que haber un juicio previo de pérdida. Juzgar que “Perdí algo” genera un proceso de duelo que hay que transitar indefectiblemente para superar ese juicio y abrirnos a recibir “otra cosa”, vivir nuevas experiencias o reiniciar una nueva etapa vital.
Cuando no nos permitimos transitar los procesos inherentes al duelo nos negamos a sanar esa situación y nos sumimos en emociones negativas. Corremos el riesgo de entregarnos al dolor y la infelicidad y peor aún, anclarnos en el sufrimiento cerrando cualquier posibilidad de superación.
Ahora bien, ¿Por qué hablar de duelo, emociones, sanación y Venezuela? Porque la situación que vivimos hoy día los venezolanos nos afecta de distintos modos, sea que estén en Venezuela o que estés fuera, intuyo una sensación de pérdida. Hemos perdido amigos y familia que emigraron a otras latitudes, pero también hemos perdido hábitos en el comer y el vestir, algunos han perdido empleos, muchos han perdido la esperanza y en muchos otros, entre los que me cuento, siento que perdí mi País. Extraño mi país, aunque vivo en Venezuela. Este no es el país de mi infancia y juventud, no es el país en el que me proyectaba viviendo hace unos años. ¿Dónde está? ¿Que se hizo? ¿Dónde lo encuentro? ¿Cómo lo recupero?
Hay muchas creencias instaladas en mí. Muchos juicios, percepciones y pensamientos recurrentes. La situación actual de Venezuela nos conecta con estados emocionales negativos, solo si dentro de nosotros tenemos esas creencias y percepciones negativas. Si bien a nivel consciente identificamos una serie de circunstancias o situaciones que disparan o justifican –en un largo razonamiento y discurso- lo que sentimos, ubicando “fuera de mi” las causas de ese sentir, en realidad son nuestros juicios instalados en forma de creencias personales los que programan esa disposición emocional.
Tony Robbins nos recuerda que “Las creencias tienen el poder de crear y de destruir. Los seres humanos tenemos una imponente habilidad para tomar cualquier experiencia de nuestras vidas y crear un significado que nos incapacita o que puede salvar literalmente nuestras vidas.” Leí hace poco, algo que me gustó: las creencias son esas verdades que llevamos grabadas a fuego en nuestro Subconsciente y que tienen la voz cantante en cada decisión o paso que damos en la vida. Cuando estas creencias son negativas o mejor dicho opuestas a nuestro origen Divino, actúan como un obstáculo en la evolución del Alma. Son las que nos llevan a reacciones que no podemos controlar y de las cuales muchas veces nos arrepentimos.
En este caso abordaré la emoción de la tristeza, esta surge ante un juicio de pérdida. Y ante una perdida solo resta transitar el duelo para sanar. Vivir el duelo No cambiará los hechos que acontecen en Venezuela pero si me permitirá cambiar las creencias que alimentan mis juicios y que me hacen reaccionar con tristeza ante los hechos. El duelo es la herramienta para transitar la perdida y ese tránsito lo puedo hacer en armonía develando mis pensamientos, juicios y emociones.
Me regalo el primer paso y se los regalo a ustedes.
La aceptación: Acepto que perdí a Venezuela. ¿Lo acepto en verdad?
El Juicio: la pérdida ¿está perdido mi país?
El pensamiento recurrente: Ya no puedo vivir así, no aguanto esta situación, todo está mal. ¿Absolutamente TODO está mal? ¿Qué es exactamente lo que no aguantas? ¿Qué es lo que no puedes vivir?
La percepción: Esto no es como era antes, está peor. ¿Qué estoy mirando? ¿Vivo en el pasado o en el presente? ¿Puedes cambiarlo?
La emoción que se instala en mi: la desesperanza ¿Visualizo un futuro para mí? ¿Soy víctima?
Te invito a que hagas este ejercicio para que inicies el transitar del duelo y recuperes una vida llena de posibilidades donde quiera que estés. Porque
Venezuela vive en ti.


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