En el marco de las tecnologías de la transformación personal
hay una herramienta sumamente poderosa, se puede aplicar por si misma o sirve
de base para otras tantas, tales como la PNL, hipnosis terapéutica, meditaciones
guiadas, entre otras. Estoy hablando de la Imaginación. Imaginar es la
capacidad de representar en nuestro pensamiento cosas reales o ideales. En la
imaginación existen varios grados de claridad, desde imágenes borrosas hasta
reproducciones nítidas y exactas de la realidad. Naturalmente esto varía mucho
de una persona a otra.
Tal vez lo más importante de esta facultad mental sea el
aspecto creativo de la misma. Podemos imaginar e inventar sin límite alguno,
sabiendo que no tiene por qué ser algo real. Aquí radica uno de los más grandes
legados del género humano: el arte. Sin imaginación no existiría la expresión
artística en cualquiera de sus modalidades (pintura, música, literatura, etc.).
Tampoco existiría el progreso, pues no habría inventores ni investigadores. La
imagen inventada se crea en la mente y luego, se elabora en la realidad, de allí
que Albert Einstein afirmara que “es más importante la imaginación que el
conocimiento”.
Ahora bien, imaginar va más allá de visualizar. Esta última
es una forma de imaginar pero no es la única. La imaginería se puede oler,
escuchar, sentir, degustar, además de percibir, claro está.
Haré referencia a una autora que ha llenado muchos vacíos de
información. Me refiero a Dina Glouberman (Imaginar es Poder), desde luego hay
mucha literatura al respecto y desde las más diversas disciplinas para quienes
deseen profundizar en el tema.
En los últimos años he buscado estrategias sencillas que me
ayuden a sanar, mejorar mi cuerpo físico, alimentar mi mente e iluminar mi espíritu.
Imaginar es la clave de la autoayuda.
Esta terapia me ha permitido explorar y revisar las imágenes
que han guiado mi vida. Es decir, permite apreciar cuales son las imágenes con
las que represento el mundo, la vida, las situaciones, el país, etc.
Recuérdese Somos lo que pensamos, la mente humana no
distingue entre recuerdo e imaginación. Así que imagina lo beneficioso que sería
desarrollar la capacidad de visualizar tu propia vida, comprender lo que estás
viviendo y visualizar el futuro que deseas. Todo esto se logra mediante la
creación de imágenes y modelos mentales.
Lo ideal sería vincular la imaginación creativa y la
palabra, unir el mundo externo con el interno, el hemisferio derecho con el
izquierdo. El Rabino Albert Gozlan señala que solo mediante la unión de los
hemisferios cerebrales una persona alcanza la iluminación.
Por otro lado, Carl Jung consideraba que el inconsciente era
fuente de creatividad, inspiración y espiritualidad y la imaginería era un
medio para alcanzar esa información. Así también la PNL de Brander y Grinder
utilizan el trabajo con imágenes como base para la aplicación de sus técnicas.
En muchas ocasiones hemos escuchado que hay que separar lo
irreal de lo irreal, no obstante, el crecimiento personal requiere del uso de
la imaginación. Amado Ramírez (Psicología del crecimiento interior) dice que se
requiere de cierta capacidad fantástica para resistir, confiar provocar y
esperar. Su función es diseñar o recrear la realidad desde lo invisible, es
responsable de transformar lo irreal en real. Está claro para todos que antes
de hacer algo, lo imaginamos, en ese momento se une lo irreal y lo real. Es un
acto creativo donde se convierte la idea, la fantasía, el pensamiento en
realidad.
Para incorporar el trabajo con imágenes como terapia, es
importante, ante todo, la exploración y observación de las imágenes que son
recurrentes y que de algún modo determinan nuestra vida, nuestro sistema de
pensamientos y creencias. ¿Cuál es la imagen personal? ¿Cuál es la imagen de la
salud? ¿Cuál es la imagen de las relaciones, país, empleo? y así. Todas esas
imágenes representan nuestras creencias más arraigadas y para el crecimiento
personal es importante identificar las imágenes que consideramos negativas y
evaluar qué representan. Es decir, determinar que creencias se ocultan detrás de
ellas para diseñar las terapias necesarias para transformarlas y crear la vida
que nos conviene. En suma, tenemos que diagnosticar las imágenes o programas
con los que vivimos para crear unas nuevas imágenes hacia el futuro.
Este es un proceso de auto observación, de compromiso con la
tarea de descubrir los pensamientos y creencias más básicas. Podemos iniciar hablándole
al consciente y pedirle una imagen relacionada con algo de interés, por
ejemplo, la salud. Observa que imagen se forma, se honesto, no la cambies a
fuerza de voluntad y deseo, solo déjala fluir. Así con cualquier asunto de
interés.
En mi caso me pregunté cómo soy yo. Surgió una imagen que me
permitió diferenciar lo que soy en realidad a como creo que soy. Esta sencilla
pregunta me da pistas de lo que necesito hacer para ser como realmente quiero
llegar a ser.
Realmente es una estrategia o terapia para facilitar los
cambios. Ante todo debo saber qué quiero cambiar, mi estado actual, para
determinar mi estado deseado (a donde quiero llegar o cómo quiero estar).
Recuérdese que el “cambio” aunque manifestemos desearlo, no necesariamente es
fácil. La construcción de la nueva versión de uno mismo es siempre dolorosa,
siempre nos obliga a enfrentarnos con decisiones que hemos postergado por
muchos años, con miedos ocultos. El trabajo con imágenes ayudan a suavizar este
proceso. Es más amable trabajar con la imagen mental y luego aparecerán los cambios
de modo natural.
En mi caso, siempre manifesté querer tener un “peso normal”
pero la imagen nunca se correspondía con la de una persona en un peso “normal”,
peor aún, no se construía ninguna imagen al respecto que pudiera identificar
satisfactoriamente. En ese punto me di cuenta que mi problema básico es de
imagen. No puedo construir una imagen personal a futuro, un cómo me veré o
estado deseado, porque no tengo una imagen de mi estado actual. En eso estoy
trabajando ahora a fin de potenciar los cambios que deseo.
Es necesario recordar que la energía sigue al pensamiento. Lo
que hacemos responde o se vincula con la
forma en que pensamos creado por la imaginación.
En fin, hay que dedicarnos a observar el pensamiento y las imágenes,
es un ejercicio de juste que requiere de la practica. Como práctica que ayuda,
la meditación, el hacer silencio y observar nuestra respiración es el inicio de
la práctica del trabajo con imágenes que desencadenará una serie de cambios
mentales, físicos y espirituales.
El Rabino Albert Gozlan dice que la imaginación es la
herramienta principal del Espíritu.

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