La Despedida: Decir ADIÓS en medio de la emigración venezolana

En la entrega anterior “Sanando Venezuela: viviendo el duelo” traté acerca del duelo como un proceso que me ayudaba a sanar la percepción de haber perdido mi país, lo ajena que me sentía aun viviendo en Venezuela producto de una sensación de perdida. En este post y en el marco del tema Venezuela que es tan complejo y omnipresente para nosotros los venezolanos les hablaré de las despedidas y el decir adiós, especialmente la separación que experimentamos cada vez que un venezolano emigra, un fenómeno que nos esta obligando a separarnos de familia y amigos.

Se han preguntado ¿cuántas veces en su vida se han despedido? muchas ¿verdad? Tal vez más de las que recuerdan o asocian con despedir. Cada separación vivida implica una despedida, un decir adiós consciente o no,  puede ser a una persona, cosas, empleos, espacios, relaciones. Etapas de la vida como casarse, separarse, mudarse, incluso la muerte, todo ello encierra la separación y por ende la despedida.

Asociamos la despedida a la pérdida, a dejar atrás algo, por eso nos genera una sensación de vacío en algunos casos, y en otros, tristeza, o simplemente un sinfín de emociones que no sabemos que nombre ponerles.

Sin embargo “decir adiós” es necesario, es la llave que permite cerrar una puerta para abrir otra hacia una dirección diferente. Además, es la clave para iniciar el proceso de duelo que necesitamos transitar para alcanzar la paz ante la pérdida de alguien o algo; no hacerlo retrasa la experiencia vital del duelo. Evitar decir adiós, puede ser una manera de permanecer aferrados al pasado, viviendo en el a través del recuerdo y la negación de aceptar el cambio. O también, podría ser que nos negamos a vivir la emoción o emociones que surgen ante la despedida y evadimos enfrentarla “haciendo otra cosa” o regodeándonos en la racionalidad discursiva de la explicación diciéndonos a nosotros mismos que “no ganamos nada con decir adiós” o “no arreglo nada con estar triste” “yo soy así” etc, etc..

Te invito a reflexionar al respecto.

Despedirse involucra dos escenarios, el que vive el que se está yendo y el que experimenta el que se queda. En el caso de la emigración venezolana, la separación de relaciones de amistad y familiares son muchas. Quienes nos quedamos en Venezuela tenemos que enfrentar la partida de muchos amigos y parientes de forma casi simultánea, es una situación nunca antes vivida y menos de manera tan forzada, distinta, múltiple y frecuente. De repente te consigues que tus amigos, tus compañeros de trabajo, tu médico, mecánico y un sinfín de personas con las que manteníamos relaciones muchas veces hasta sin darnos cuenta, ya no están. Se marcharon de Venezuela.

¿Cómo vivir esa experiencia? No tengo recetas, solo soy alguien que está viviendo y diciendo muchos adioses y dando muchos abrazos cargados de lágrimas, nostalgia, dolor, ira, confusión y también esperanza, aquí me limito a compartir mis reflexiones, mis propias conclusiones de lecturas y decires de otras personas.

En el caso de la diáspora venezolana, quienes permanecemos en Venezuela estamos obligados por las circunstancias a vivir la separación, en muchos casos forzada. Experimentamos una sensación de vacío, de tristeza, nostalgia, a veces rabia, desesperanza e impotencia; Por otro lado, se crea una sensación de desprotección, perdemos la seguridad de nuestras relaciones sociales. En nuestras familias y empleos, nos encontramos, casi que sin querer, asumiendo roles distintos, sabemos que estamos supliendo, sustituyendo, re encuadrando nuestras relaciones. Perdemos costumbres, ya no conversamos con las mismas personas, ni vamos a los mismos sitios, en muchos casos ya los sitios tampoco están. Aparece la nostalgia y es una nostalgia inespecífica, un sentimiento de extrañeza, de no pertenencia. En mi caso, no sé exactamente el porqué de esa sensación de ausencia que experimento. Todo es un cambio, y ese cambio está afectando hasta  mi Identidad. La amiga de..la hermana de... la tia de.. ya el referente no esta a mi lado, esta faltando el otro..

Así como quien emigra, quienes nos quedamos tenemos que reajustar la vida, los proyectos y reiniciar una búsqueda de un nuevo sentido. Para ello hay que cerrar capítulos o ciclos. No es que olvidemos a quienes se fueron, No, al contrario a ellos los mantenemos cerca utilizando la tecnología de comunicación, pero lo cierto es que ya no esta su compañía física inmediata. Despedirnos de nuestro circulo social mas cercano es un punto de inflexión que no tiene porque ser negativo, es posible abrirnos a otras posibilidades, a un nuevo proyecto de vida con nuevas personas, situaciones y metas. 
Cambiaron los personajes de la obra de nuestra vida, sin embargo, el escenario es el mismo para quienes aún estamos en Venezuela. Toca ahora escribir un nuevo guion e incorporar nuevos personajes.

¿Cómo enfrento esto?

El guion inicia con el decir adiós. El Adiós es el final de una etapa relacional, y a la vez es el inicio del duelo y de un nuevo capítulo de tu vida, que como mencioné antes, nos hará alcanzar la paz a través de la aceptación de la separación y el cambio o cierre de ciclos.

Planifica el adiós, no evadas el despedirte, al contrario. Organiza esa despedida, busca un momento adecuado, crea un recuerdo hermoso con las personas que tienes que despedir, a fin de cuenta, la vida esta hecha de instantes memorables. Crea un momento especial para despedirte, di lo que sientes ahora. Exprésate desde el amor.
Por otro lado, muchas despedidas actuales, se convertirán en un hasta luego y en un futuro es una Bienvenida. La historia de Venezuela y de los venezolanos se está escribiendo ahora. La crisis pasará, porque toda crisis pasa. Muchos regresarán otros no. Muchos decidiremos partir en otro tiempo, no lo sé, nadie lo sabe. No vivamos en el futuro, preparémonos para el.

Se amable contigo, respeta tu emocionalidad y la forma de expresarla. Observa tus emociones ¿sientes tristeza? Vívela. ¿Sientes ira? Vívela. Te aconsejo la reconozcas, la sientas. Es sano y necesario para alcanzar la paz.

Mira la situación. ¿Hay elementos positivos que rescatar? Búscalos¡  siempre hay posibilidades, oportunidades. Hace poco vi una película llamada la Belleza Inesperada o Collateral Beauty dirigida por David Frankel y escrita por Allan Loeb, protagonizada por Will Smith. De ella tomo como enseñanza el mensaje. Ante cualquier circunstancia, por muy dura que parezca se nos ha otorgado un don: Una profunda conexión con todo eso es “la belleza inesperada”.  Procura buscar esa belleza, la comprensión de que lo que nos sucede corresponde a un plan perfecto donde todos y cada uno de nosotros estamos conectados, toda situación nos conduce a un propósito mayor y viene unida a un aprendizaje que nos lleva al “porque” y al “para que” de nuestra existencia. Busca esa Belleza¡

Trasciende las circunstancias. Di Adiós, vive la emoción, inicia el duelo y ciérralo¡  no te quedes enganchado al pasado, ya pasó. Enfoca tu energía en esas nuevas oportunidades que surgen cada día. Nuevos amigos que conocer, otra forma de emprender un trabajo, nuevos sitios a los que ir, aprender cosas nuevas, incluso de ti mismo. Atrevernos a hacer algo nunca antes hecho.

Nadie dijo que era fácil, o que tenemos la solución. Lo único de lo cual estoy segura es que soy la actriz principal de mi historia y yo decido escribir un guion donde supere las circunstancias simplemente viviendo y aprendiendo cada lección y con cada nuevo capítulo ser una mejor versión de mi misma.

Se el protagonista de tu historia, trasciende¡

MERCEDES
Coach transformacional
mercedes.duno@gmail.com

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