sábado, 30 de mayo de 2015

Me acepto, me Perdono, Perdono, estoy en Paz



Hace poco en una conferencia dictado por el Dr. Ángel García aprendí una oración compuesta por ocho sencillas palabras que al unirse formaron una combinación mágica, decía: “Me acepto, me Perdono, Perdono, estoy en Paz”. Sentí que esta oración encerraba la clave para un milagro.
Cuando hablamos de la aceptación. Decirse a uno mismo “Me Acepto” es una declaración de amor propio, de auto reconocimiento de mi Yo en toda su esencia, dimensiones y circunstancias. Acepto mis emociones, mis pensamientos, mi cuerpo, mi realidad. Es una declaración de amor sin juicios, ni prejuicios. En realidad es el empoderamiento personal desde el Amor, el poder para vivir plenamente y la fuerza para cambiar y lograr aquello que deseo. Cuando decimos “me acepto” en verdad empezamos a vernos de manera distinta.
Anthony de Mello señala que “Sólo hay una necesidad: esa necesidad es amar. Cuando alguien descubre eso, ¡es transformado!” esto implica que el amor debe ser incondicional. Es paradójico que decimos amar a la pareja, a los padres, a los hijos, al mundo etc y sin embargo ¿nos amamos y aceptamos?
Vivimos en el eterno compás de esperar por nosotros mismos. Esperamos mejorar y ser perfectos o vivir la vida perfecta para ahora sí, así si nos aceptamos y amamos. Es decir, hasta para amarnos nos ponemos condiciones! ¿Cómo podríamos amar a otros si no nos amamos? Jesús de Nazareth nos dio la regla de oro “amar al prójimo como a ti mismo”. Si la condición implícita en esta regla es amarnos primero para luego estar en capacidad de dar amor estamos fallando en la misión! La clave es aceptarnos, valorarnos, disfrutarnos sin condiciones para luego poder amar a los otros como a nosotros mismos. Citando nuevamente a De Mello “El amor existe aunque no haya nadie allí. Es nuestra esencia y se manifiesta en una manera de ser, un estado del alma, y está en consonancia con la capacidad de ver y existir, y en cuanto veamos y seamos nosotros mismos libremente, no podremos ser otra cosa que amor”. La auto aceptación permite que fluya el amor y este amor es una capacidad que se demuestra.
La aceptación, mirar dentro de nosotros, es el primer paso para amarnos incondicionalmente. Aprende el "arte de mirar". Mírate a los ojos y di “me acepto”, mira tu cuerpo y repite  “me acepto”, hazlo muchas veces, cada vez que te mires al espejo, que pienses en un problema, cuando te descubras juzgando negativamente, cuando te arropen disgustos o tristezas, repite: “me acepto”. Cuando te aceptes el amor empezará a fluir y sentirás el milagro del instante de tu vida haciéndose presente.
“Me Perdono y Perdono” Mientras no perdonamos vivimos en el pasado, anclados a situaciones desagradables o conflictivas y sumidos en el miedo y/o en el dolor. Ahora bien, recordando las palabras de Marianne Willianson “la puerta de la Paz reside en mi perdón y en el amor y en el ofrecer compasión a quien está frente a mí y lo más importante aún, esto refleja mi relación con la Divinidad ya que son cualidades que parten de la experiencia más que de la creencia”. El perdón se expresa y se manifiesta en nuestra conducta, repara la vida y ayuda a sanar. El perdón es amor, aceptación y cambio.
El perdón es un acto de desapego, de liberación. Cuando pedimos perdón o perdonamos soltamos el pasado, damos un paso al aquí y al ahora. El perdón es la técnica mental mediante la cual nuestros sentimientos se transforman pasando del miedo al amor.
El perdón se da en dos vías, perdonarnos y perdonar a otros. El auto perdón se relaciona con la auto aceptación, el reconocimiento de que cada individuo es único y de que cada vida es la expresión de lo que somos con la respectiva carga de dudas, equivocaciones y consecuencias. El Autoperdón no es una vía rápida de escapa, no, no se confunda con condescendencia y comodidad de no asumir responsabilidades ante nuestros hechos. Contrariamente, es el reconocimiento de errores y la disposición de asumir las consecuencias de nuestras decisiones. El autoperdón dinamiza la vida, es aceptarnos sin juzgarnos, es asumir responsabilidades por la vida que tenemos, liberarnos soltando la pesada carga de errores pasados y quedarnos solo con el aprendizaje. Para ello es importante reconocer nuestras capacidades, cualidades, expectativas y límites naturales e individuales. El auto perdón significa que dejamos de pedir aquello que no estamos dispuestos a dar y más aun, ser honestos con nuestras propias expectativas y capacidades y así liberarnos de la culpa que genera no alcanzar nuestros propios niveles de auto exigencia.
Perdonar a otros es también auto perdonarnos y liberarnos. Vivir atado a las emociones negativas consume mucha energía vital y en consecuencia gestamos una sensación autodestructiva que va minando el pensamiento y eventualmente afectará la salud. Es doloroso vivir atado al pasado.  Suéltalo! Da un paso hacia adelante. Cuando perdonamos el propósito de la vida, las metas personales cambian, respiramos aliviados y tenemos la suficiente energía para encarar el futuro con actitud positiva. El perdón transforma porque cambia nuestra visión de la vida y por lo tanto la vida misma cambia.
 “Estoy en Paz”. Son muchos los filósofos, teóricos y religiones que hablan acerca de la Paz. Según el médico y escritor hindú Deepak Chopra se puede cultivar la paz y armonía desde la relación con los demás y con el yo interior, pues no existimos como ser independiente sino que somos el resultado de una confluencia de relaciones. Estar en paz connota un compromiso en trabajar para alcanzarla, pues es un estado de armonía que inicia en nuestro interior y se manifiesta en la forma en que nos relacionamos con los otros.
La paz es un estado de armonía, de calma, de tranquilidad, donde la mente se ve libre de perturbaciones y ansiedad. Específicamente es la ausencia de conflictos. De allí que se diga que es un atributo divino y una cualidad del alma.
Cada individuo es uno y único. En consecuencia de ello, nuestra vida no es más que la expresión de quiénes somos. La Paz es un camino que hay que transitar con el corazón y la mente abiertos. Si actuaciones en sintonía con el Amor y asumimos la responsabilidad de las consecuencias de nuestras decisiones, si no juzgamos y aceptamos cada situación como una oportunidad llena de aprendizaje, si hacemos silencio interior y escuchamos nuestra intuición, si nos conectamos con la Divinidad sin importar que nombre le des, si comprendemos que todo pasa, que todo está en el pasado porque vivimos en instantes de “ahora” estaremos acercándonos al ideal de la Paz y la Paz es un Milagro ocurriendo en nuestras vidas.

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