Hace poco en una conferencia dictado por el Dr. Ángel García
aprendí una oración compuesta por ocho sencillas palabras que al unirse
formaron una combinación mágica, decía: “Me acepto, me Perdono, Perdono, estoy
en Paz”. Sentí que esta oración encerraba la clave para un milagro.
Cuando hablamos de la aceptación. Decirse a uno mismo “Me
Acepto” es una declaración de amor propio, de auto reconocimiento de mi Yo en
toda su esencia, dimensiones y circunstancias. Acepto mis emociones, mis
pensamientos, mi cuerpo, mi realidad. Es una declaración de amor sin juicios,
ni prejuicios. En realidad es el empoderamiento personal desde el Amor, el
poder para vivir plenamente y la fuerza para cambiar y lograr aquello que
deseo. Cuando decimos “me acepto” en verdad empezamos a vernos de manera
distinta.
Anthony de Mello señala que “Sólo hay una necesidad: esa
necesidad es amar. Cuando alguien descubre eso, ¡es transformado!” esto implica
que el amor debe ser incondicional. Es paradójico que decimos amar a la pareja,
a los padres, a los hijos, al mundo etc y sin embargo ¿nos amamos y aceptamos?
Vivimos en el eterno compás de esperar por nosotros mismos.
Esperamos mejorar y ser perfectos o vivir la vida perfecta para ahora sí, así
si nos aceptamos y amamos. Es decir, hasta para amarnos nos ponemos
condiciones! ¿Cómo podríamos amar a otros si no nos amamos? Jesús de Nazareth
nos dio la regla de oro “amar al prójimo como a ti mismo”. Si la condición
implícita en esta regla es amarnos primero para luego estar en capacidad de dar
amor estamos fallando en la misión! La clave es aceptarnos, valorarnos,
disfrutarnos sin condiciones para luego poder amar a los otros como a nosotros
mismos. Citando nuevamente a De Mello “El amor existe aunque no haya nadie
allí. Es nuestra esencia y se manifiesta en una manera de ser, un estado del
alma, y está en consonancia con la capacidad de ver y existir, y en cuanto
veamos y seamos nosotros mismos libremente, no podremos ser otra cosa que amor”.
La auto aceptación permite que fluya el amor y este amor es una capacidad que
se demuestra.
La aceptación, mirar dentro de nosotros, es el primer paso
para amarnos incondicionalmente. Aprende el "arte de mirar". Mírate a
los ojos y di “me acepto”, mira tu cuerpo y repite “me acepto”, hazlo muchas veces, cada vez que
te mires al espejo, que pienses en un problema, cuando te descubras juzgando
negativamente, cuando te arropen disgustos o tristezas, repite: “me acepto”. Cuando
te aceptes el amor empezará a fluir y sentirás el milagro del instante de tu
vida haciéndose presente.
“Me Perdono y Perdono” Mientras no perdonamos vivimos en el
pasado, anclados a situaciones desagradables o conflictivas y sumidos en el
miedo y/o en el dolor. Ahora bien, recordando las palabras de Marianne
Willianson “la puerta de la Paz reside en mi perdón y en el amor y en el
ofrecer compasión a quien está frente a mí y lo más importante aún, esto
refleja mi relación con la Divinidad ya que son cualidades que parten de la experiencia
más que de la creencia”. El perdón se expresa y se manifiesta en nuestra
conducta, repara la vida y ayuda a sanar. El perdón es amor, aceptación y
cambio.
El perdón es un acto de desapego, de liberación. Cuando pedimos
perdón o perdonamos soltamos el pasado, damos un paso al aquí y al ahora. El
perdón es la técnica mental mediante la cual nuestros sentimientos se
transforman pasando del miedo al amor.
El perdón se da en dos vías, perdonarnos y perdonar a otros.
El auto perdón se relaciona con la auto aceptación, el reconocimiento de que
cada individuo es único y de que cada vida es la expresión de lo que somos con
la respectiva carga de dudas, equivocaciones y consecuencias. El Autoperdón no
es una vía rápida de escapa, no, no se confunda con condescendencia y comodidad
de no asumir responsabilidades ante nuestros hechos. Contrariamente, es el
reconocimiento de errores y la disposición de asumir las consecuencias de
nuestras decisiones. El autoperdón dinamiza la vida, es aceptarnos sin
juzgarnos, es asumir responsabilidades por la vida que tenemos, liberarnos
soltando la pesada carga de errores pasados y quedarnos solo con el
aprendizaje. Para ello es importante reconocer nuestras capacidades,
cualidades, expectativas y límites naturales e individuales. El auto perdón
significa que dejamos de pedir aquello que no estamos dispuestos a dar y más
aun, ser honestos con nuestras propias expectativas y capacidades y así liberarnos
de la culpa que genera no alcanzar nuestros propios niveles de auto exigencia.
Perdonar a otros es también auto perdonarnos y liberarnos. Vivir
atado a las emociones negativas consume mucha energía vital y en consecuencia
gestamos una sensación autodestructiva que va minando el pensamiento y
eventualmente afectará la salud. Es doloroso vivir atado al pasado. Suéltalo! Da un paso hacia adelante. Cuando
perdonamos el propósito de la vida, las metas personales cambian, respiramos
aliviados y tenemos la suficiente energía para encarar el futuro con actitud
positiva. El perdón transforma porque cambia nuestra visión de la vida y por lo
tanto la vida misma cambia.
“Estoy en Paz”. Son muchos los filósofos,
teóricos y religiones que hablan acerca de la Paz. Según el médico
y escritor hindú Deepak Chopra se puede cultivar la paz y armonía desde la
relación con los demás y con el yo interior, pues no existimos como ser
independiente sino que somos el resultado de una confluencia de relaciones. Estar
en paz connota un compromiso en trabajar para alcanzarla, pues es un estado de
armonía que inicia en nuestro interior y se manifiesta en la forma en que nos
relacionamos con los otros.
La paz es un estado de
armonía, de calma, de tranquilidad, donde la mente se ve libre de
perturbaciones y ansiedad. Específicamente es la ausencia de conflictos. De
allí que se diga que es un atributo divino y una cualidad del alma.
Cada individuo es uno y único. En consecuencia de ello,
nuestra vida no es más que la expresión de quiénes somos. La Paz es
un camino que hay que transitar con el corazón y la mente abiertos. Si
actuaciones en sintonía con el Amor y asumimos la responsabilidad de las
consecuencias de nuestras decisiones, si no juzgamos y aceptamos cada situación
como una oportunidad llena de aprendizaje, si hacemos silencio interior y
escuchamos nuestra intuición, si nos conectamos con la Divinidad sin importar
que nombre le des, si comprendemos que todo pasa, que todo está en el pasado porque
vivimos en instantes de “ahora” estaremos acercándonos al ideal de la Paz y la
Paz es un Milagro ocurriendo en nuestras vidas.

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