miércoles, 27 de enero de 2016

Tu Eres la Felicidad



 “Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido” A. De Mello


Me he dado cuenta que ultimamente caigo facilmente en estados de introspección que terminan sumiendome en una tristeza que raya con la depresión, y hoy me tengo que enfrentar a la pregunta ¿Soy feliz?. La respuesta inevitable es que no, no me siento feliz. Es decir, a veces si, pero la mayoría de las veces, no. Ahora la pregunta impostergable es ¿porqué me siento asi?
Luego de un ejercicio de autoobservación me doy cuenta que cuando me siento triste, temerosa o agobiada (porque no siempre es la tristeza lo que opaca mi felicidad) es porque estoy reviviendo situaciones pasadas mediante recuerdos “dolorosos” o, estoy imaginando un futuro incierto con “pensamientos aprehensivos” acerca de que lo “creo” puede sucederme. Es decir. No estoy viviendo el momento actual, el instante mágico presente, no. Me estoy retrotrayendo al pasado o imaginando un futuro, que obvio, no ha sucedido. Me olvidé de “Vivir el Ahora”
De esta revisión necesaria, que siempre recomiendo, la auto observación de las circunstancias de nuestra vida y como reaccionamos a ellas. Derivo varias conclusiones.
La primera es que la felicidad es un “sentir”, uno dice, “me siento feliz”, es una sensación, una emoción, No responde al verbo estar; por ello no es permanente. De allí que es imposible estar eternamente felices, somos cambiantes, circunstanciales y emocionales. En cada situación disparamos emociones diversas, complejas, eso es lo que nos hace humanos. Lo importante es aprender herramientas y técnicas para romper el estado de tristeza o insatisfacción para no permanecer con esta emoción por tiempos prolongados.
La segunda conclusión, es que la felicidad no está en el futuro ni en el pasado, así como tampoco debe anclarse o depender de elementos externos. Mi felicidad no debe depender de las acciones o decisiones de otras personas, de si están o no en mi vida, desde luego, tampoco debe depender de las situaciones azarosas.
Desde luego, se puede recordar eventos pasados y sentirnos bien, pero ese bienestar que nos produce el recuerdo lo estamos viviendo “ahora”. Que este claro, no nos anclemos al recuerdo, solo experimentamos brevemente la emoción positiva que produce. El no anclarnos al recuerdo evita que eventos negativos traigan al presente emociones negativas que si permitimos permanezcan por largo plazo pueden causar daño en nuestro cuerpo físico.

Estamos autocondicionados, acostumbrados a que la felicidad o infelicidad aumente de acuerdo al cumplimiento de expectativas o deseos externos, de este modo, la felicidad depende de nuestra pareja, padres, hijos, amigos, jefes. Estamos “en espera” de las condiciones necesarias para ser felices, cuando consiga a la pareja ideal, cuando me case, cuando haga el viaje que tanto deseo, cuando esto o cuando aquello. De este modo siempre habrá motivos para ser infelices o de vivir insatisfechos. Vivimos esperando la oportunidad que nunca llega porque mientras nuestro estado interno dependa del externo estamos anclados al deseo. Así la felicidad es muy breve, puesto que una vez lograda la meta, desearemos más. Y así vamos, tras la consecución de un motivo para ser infelices o felices instantáneamente. Es el apego a las cosas, personas o situaciones que crees que te proporcionan felicidad lo que te hace sufrir. El deseo, el temor o la angustia de no tenerlas o de perderlas.
Anthony De Mello señalaba que la felicidad es tu esencia, tu estado natural, por ello nunca se pierde, e indicaba que  la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. La felicidad no tiene causa. Cuando nada pueda herirte, ninguna persona, ningún acontecimiento, nada, entonces serás feliz.
De igual modo. Henry Van Dyke (1873,  escritor, clérigo inglés) dijo que «La felicidad es íntima, no exterior; y por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos».
Esto no significa que no tengamos sueños o metas, por el contrario, lo que se quiere es valorar lo alcanzado de un modo consciente, agradecerlo más tiempo y disfrutarlo en el presente. Es apreciando, siendo consciente de lo que tienes conforme pase el tiempo. Eso solo se consigue viviendo en el presente, disfrutando de lo positivo con actitud agradecida. La felicidad es la paz interior, la armonía, en palabras de Anthony de Mello es el amor manifestándose.
La felicidad es mía, es tuya.  Depende de cada uno de nosotros, es una responsabilidad individual. Se construye individualmente para luego compartirla incondicionalmente.
En definitiva, la felicidad es un estado mental, no solo una consecuencia de lo que tenemos o de lo que nos sucede y menos aún depende de otra persona. El responsable de tus emociones eres tú.

1 comentario:

  1. Agradezco a la vida el momento de hoy para leer este artículo, hacer un stop y hacer consciente el que no puedo siempre estar "a la espera" de la felicidad. ¡Gracias por compartirlo!.

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