La práctica de hoy consiste en sanar y liberar las
heridas causadas por los juicios sobre las mujeres. Nuestra experiencia y
expectativas respecto a las mujeres comienzan con nuestras madres. Es probable
que cualquier juicio que tengamos respecto a la madre lo proyectemos hacia
otras mujeres. Aun, si eres mujer los juicios que tengas sobre ti misma se
manifestarán hacia otras mujeres.
Para iniciar un proceso de sanación es importante
que examinemos cuidadosamente nuestros propios juicios. Ciertamente lo que nos
desagrada y disgusta de otros es un reflejo de lo que no podemos aceptar en
nosotros mismos.
Las mujeres se comparan entre si con más frecuencia
que los hombres: se examina el peso, tallas, desarrollo profesional, estilos de
vida, estados civil, entre otros aspectos. Por otro lado, son objetivo de un
condicionamiento cultural y publicitario para verse de una manera determinada,
o actuar de un modo señalado como correcto por la sociedad. Que quede claro, la
comparación es una violencia contra el Yo.
Terapia del paso 10:
- Usa tu cuaderno del perdón para escribir las siguientes afirmaciones con mucha sinceridad respecto a tus creencias más arraigados.
Escribe 7 veces la afirmación:
Yo (nombre) me perdono amorosamente por JUZGAR/CREER que las
mujeres son____
Escribe 7 veces la afirmación:
Yo (nombre) me perdono amorosamente por JUZGAR/CREER que las
mujeres No son____
Escribe 7 veces la afirmación:
Yo (nombre) me perdono amorosamente por JUZGAR/CREER a las
mujeres como____
- Transforma las afirmaciones anteriores en positivo. Por ejemplo:
Yo (nombre) acepto y creo que las mujeres son (somos) hermosas tal como son
Yo (nombre) acepto y creo que las mujeres son (somos)
eficientes en cada empresa que se propongan.
- Oración:
Querido Dios:
Enséñame a aceptarme para que acepte a todas las
mujeres.
Enséñame a valorarme para que aprecie a todas las
mujeres.
Enséñame a honrarme a mí mismo para que honre a
todas las mujeres.
Enséñame a respetarme para que yo respete a todas
las mujeres.
Enséñame a confiar en mí mismo para que confíe en
todas las mujeres.
Enséñame a amarme a mí mismo para que ame a todas
las mujeres.
Enséñame a perdonarme a mí mismo para que perdone a
todas las mujeres.
Abro mi corazón
Yo perdono.
¡Así es!

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