Afirmación
del día:
Yo (nombre) estoy sanando mi relación
con mi madre, a quien acepto, agradezco y amo profundamente.
La relación con la madre es la más
significativa en nuestra vida, la base sobre la que se construyen todas las
demás relaciones. Con la madre fuimos uno cuando estuvimos en su vientre y
luego seguimos íntimamente unidos a ella durante la lactancia. El niño, la
niña, se miran en la madre como si fuera un espejo. La madre representa al
mundo en su totalidad y lo que de él proviene. Como nos relacionemos con
nuestra Madre determinará como será nuestra relación con el mundo.
Ahora bien, las Madres son personas que
aprendieron a serlo en la experiencia. No existe una manual de instrucciones,
ellas también tienen sus propias heridas, carencias, limitaciones físicas y
emocionales, solo se comprende la complejidad de la maternidad cuando se es
madre, o al cabo del tiempo, al reconocer su parte femenina.
Los sentimientos por nuestra madre pueden
ser muchos, desde sentir un agradecimiento y afecto enormes por habernos
entregado lo mejor, hasta profesar el total abandono de su parte. Ya que, son
muchas las personas que se han sentido heridas, rechazadas, abandonadas o
ignoradas por ellas en algún minuto de su vida. Algunas veces esto fue un acto
involuntario de la madre, como es el caso de quienes trabajan largas jornadas;
también producto de las normas de conducta (o educación) de la época o
circunstancias que le tocó vivir, en otros casos, simplemente, no ha existido
un vínculo real entre madre e hijo y así son muchísimos los ejemplos más de los
que podríamos mencionar. No hay culpables en una relación tan intensa y
compleja, tampoco hay culpas, todos como almas venimos a aprender, y como almas
elegimos los Maestros que necesitamos para nuestra evolución espiritual.
Sea que hayas tenido o tengas una relación
maravillosa con tu madre o que haya sido conflictiva o ausente, la invitación
es a sanar la relación porque siempre habrá heridas latentes, porque siempre
habrá un niño en nuestro interior reclamando amor, y cuando reclamamos amor es
porque ese niño está herido.
La intención de sanar es mirar la relación sin juicios y
sumar compasión para comprender la
conexión con la madre y con la vida, solo desde el amor nace la aceptación y la
validación de su rol en nuestra vida. En la
medida que acepto a mamá empiezo a reconciliarme conmigo mismo pues ella es la
semilla desde donde parto y la que me permite desplegar toda mi potencial
Debemos comprender la importancia de
perdonar a nuestra madre para limpiar los juicios que nos atan al rencor e ir
avanzando. Perdonar sus errores voluntarios o involuntarios, sanar nuestras
heridas, carencias, dificultades, experiencias vividas. ¡Perdonar con el
corazón nos llevará a una liberación!
Terapia del Paso 5:
1.
Escribe una carta muy sincera a tu madre donde
digas lo siguiente (por ejemplo):
§ Todo lo que
necesitabas y no obtuviste
§ Todo lo que querías
decirle y no te atrevías
§ Todo lo que
deseabas cambiar y no podías
§ Todo lo que no
soportabas
§ Todos los temas
pendientes
Por favor
date el permiso de abrir
la compuerta de frustraciones
y cosas reprimidas en tu interior.
Hazlo con
entrega. Con sinceridad, sin engañarte, sin miedo. No te calles nada. No
importa si aparecen cosas feas, o insultos, o rabia o tristeza…Si no
expresas lo negativo, se enquista
dentro de ti.
No hay prisa por
acabarlas, puedes dedicar varios días a esta tarea si lo necesitas.
Quema
la carta y siente
que en ese fuego se disuelven todas las frustraciones, tristezas y todo tipo de
emociones que pudiste identificar, observa como se diluyen en el humo. Conserva
las cenizas.
Ejercicio de visualización
Busca
un lugar tranquilo y que te
guste donde puedas realizar unos
minutos de meditación.
Visualiza un lugar especial donde imaginarás que llega tu madre convertida en una niña de dos o tres años. Es una niña
muy pequeña, es inocente y está indefensa.
Habla con ella, pregúntale cómo es su infancia, cómo la cuidan, qué miedos tiene, qué necesita… Date cuenta de que ella también es una niña indefensa y que ha sido víctima de su entorno. Cuando puedas verla con ternura, dale un beso, dile que la perdonas desde lo más profundo de tu corazón y pídele perdón. Abrázala fuerte por un instante, dile que la amas, ahora suéltala, mírala feliz y observa mientras le agradeces como se va, déjala marchar.
Habla con ella, pregúntale cómo es su infancia, cómo la cuidan, qué miedos tiene, qué necesita… Date cuenta de que ella también es una niña indefensa y que ha sido víctima de su entorno. Cuando puedas verla con ternura, dale un beso, dile que la perdonas desde lo más profundo de tu corazón y pídele perdón. Abrázala fuerte por un instante, dile que la amas, ahora suéltala, mírala feliz y observa mientras le agradeces como se va, déjala marchar.
Respira
profundamente varias veces.
§ Recoge las cenizas
de la carta y entiérralas en algún macetero o en un lugar especial de tu
jardín, pon tu intención mientras lo haces que de allí solo renacerá el amor.
§ Bendice a tu madre,
bendícete a ti y bendice todo lo que eres gracias a ella.
3. Oración para
disolver los juicios y creencias sobre la Madre:
Bendita Divinidad:
Hoy, agradezco por sentir una conexión contigo
y recibir tu gracia. Declaro mi decisión de liberar a mi madre de todo dolor,
herida, juicio, desilusión que estén ocultos en mi consciencia y ser. Renuncio
a todos los recuerdos, experiencias, circunstancias y situaciones donde
consciente o inconscientemente culpe a mi Madre. Te pido me eleves por encima
de todo juicio negativo, de toda falsa percepción, de toda energía oscura sobre
mi madre, ella es inocente. Yo también Soy inocente.
Bendita Divinidad, lléname de compasión, de
verdad y sabiduría para contemplar la verdad, ahora sé que ella es tu hija perfecta.
Ahora sé que todos somos manifestación de tu amor.
Así es, Así sea
4. Comparte con
el grupo la reflexión que te dejó este ejercicio.
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