La relación con nuestro Padre nos da la
fuerza y la seguridad para relacionarnos, para las niñas el padre representa la
figura masculina que la protege y guía, para el niño es el héroe que provee y
guía, un modelo a seguir. Nuestros padres no son perfectos, como dijimos en el día
anterior, nadie tiene un manual para aprender a ser un buen padre, se aprende
mientras se vive la experiencia. Hasta
el Padre más amoroso del mundo cometerá errores, tendrá defectos porque es un
ser humano que también tuvo padres imperfectos como modelo. En este caso, no se
trata de perdonar porque ellos sean culpables, se trata de perdonar desde el
amor incondicional que se abre a la empatía y la comprensión de la grandeza del
alma. Es el perdón como herramienta para liberarnos de la oscuridad que tal vez
empaña nuestras vidas desde que éramos muy niños.
Las vivencias del pasado permanecen con
nosotros, nos forjan. A veces, el actuar negativo de nuestros padres no
aparenta haber afectado el desarrollo emocional y social a simple vista. Sin
embargo, muchas personas llevan consigo un resentimiento silencioso en lo
profundo de sus corazones con el nombre de un padre poco amoroso, un evento
traumático o una decepción que abrió heridas todavía latentes. Tal vez el padre
no lo hizo intencionalmente, solo fue una percepción infantil que creció con el
tiempo de un modo solapado transformándose en resentimiento. No se trata de
culpas sino de percepciones y juicios que nos acompañan desde lo más profundo
de nuestra mente convirtiéndonos en víctimas potenciales.
A veces, cuando nos sentimos arropados por
las circunstancias es muy fácil culpar a los padres por ello, lógicamente son
los candidatos perfectos para asumir esa culpa, total, ellos nos criaron,
educaron y nos dijeron que hacer. Lo que se nos olvida, es que también nos
dieron herramientas sociales y emocionales para crecer y hacernos responsables
de nuestras propias decisiones y actos.
Como ya mencioné, no se trata de si
objetivamente alguien fue buen o mal padre, No. No es a nosotros a quienes
corresponde juzgar eso. Este día se trata de sanar los juicios que fundan esas
percepciones dolorosas que se han convertido en rencores y frustraciones que
afectan nuestras relaciones como adultos. Aprender a ver al Padre, con empatía,
compasión y aceptación. Si logramos esto, nos estaremos viendo a nosotros de la
misma manera, sanamos y liberamos del dolor, sanamos al niño interior.
Terapia del paso 6:
1.
Escribe una carta muy sincera a tu padre
donde digas lo siguiente (como ejemplo):
- Todo lo que necesitabas y no obtuviste
- Todo lo que querías decirle y no te atrevías
- Todo lo que deseabas cambiar y no podías
- Todo lo que no soportabas
- Todos los temas pendientes
Por favor
date el permiso de
abrir la compuerta de frustraciones
y cosas reprimidas en tu interior. Hazlo con entrega. Con
sinceridad, sin engañarte, sin miedo. No te calles nada. No importa si
aparecen cosas feas, o insultos, o rabia o tristeza…Si no expresas lo negativo, se enquista dentro de ti y a la
larga te enfermarás.
No hay prisa por acabarlas,
puedes dedicar varios días a esta tarea si lo necesitas.
Quema
la carta e imagina,
siente que en ese fuego se disuelven todas las frustraciones, tristezas y todo
tipo de emociones que pudiste identificar, observa como se diluyen en el humo. Conserva
las cenizas.
2.
Ejercicio de visualización
- Busca un lugar tranquilo y que te guste donde puedas realizar unos minutos de meditación. Visualiza un lugar especial donde imaginarás que llega tu padre como un niño de dos o tres años. Es un niño muy pequeño, es inocente y está indefenso.
- Habla con el, pregúntale cómo es su infancia, cómo la cuidan, qué miedos tiene, qué necesita… Date cuenta de que el también es una niño indefenso y que ha sido víctima de su entorno. Cuando puedas verlo con ternura, dale un beso, dile que lo perdonas desde lo más profundo de tu corazón y pídele perdón. Abrázalo fuerte por un instante, dile que lo amas, ahora suéltalo, míralo feliz mientras le das las gracias y observas como se va, déjalo marchar. Respira profundamente varias veces.
- Recoge las cenizas de la carta y entiérralas en algún macetero o en un lugar especial de tu jardín, pon tu intención mientras lo haces de que allí solo renacerá el amor.
Oración para disolver los juicios y creencias sobre el Padre:
Bendita Divinidad:
Hoy, agradezco por sentir una conexión contigo y recibir tu gracia. Declaro mi decisión de liberar a mi Padre de todo dolor, herida, juicio, desilusión que estén ocultos en mi consciencia y ser. Renuncio a todos los recuerdos, experiencias, circunstancias y situaciones donde consciente o inconscientemente culpe a mi Padre. Te pido me eleves por encima de todo juicio negativo, de toda falsa percepción, de toda energía oscura sobre mi Padre, el es inocente. Yo también Soy inocente.
Bendita Divinidad, lléname de compasión, de verdad y sabiduría para contemplar la verdad, ahora sé que el es tu hijo perfecto. Ahora sé que todos somos manifestación de tu amor.
Así es, Así sea
Hoy, agradezco por sentir una conexión contigo y recibir tu gracia. Declaro mi decisión de liberar a mi Padre de todo dolor, herida, juicio, desilusión que estén ocultos en mi consciencia y ser. Renuncio a todos los recuerdos, experiencias, circunstancias y situaciones donde consciente o inconscientemente culpe a mi Padre. Te pido me eleves por encima de todo juicio negativo, de toda falsa percepción, de toda energía oscura sobre mi Padre, el es inocente. Yo también Soy inocente.
Bendita Divinidad, lléname de compasión, de verdad y sabiduría para contemplar la verdad, ahora sé que el es tu hijo perfecto. Ahora sé que todos somos manifestación de tu amor.
Así es, Así sea

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