A muchos les parecerá extraño y hasta chocante ese
título. Pero si, es importante ser honestos, ¿cuántas veces has sentido que
Dios te abandonó, te falló o que fue injusto contigo? Tal vez no lo has dicho
verbalmente, pero ¿estás totalmente seguro (a) que nunca has culpado a Dios por
alguna eventualidad? Haz comentado en alguna oportunidad: ¿Por qué Dios permite
tanta maldad? ¿Por qué Dios me castiga? Todos estos pensamientos o frases
hechas, pronunciadas con o sin intención, quizás sin darnos cuenta, han
alimentado nuestros pensamientos y creado resentimientos, lo que ha limitado,
sin duda, nuestra paz.
En este apartado no pretendo cuestionar tu Fe.
Tampoco se pretende un debate teológico. Lo que si es importante de revisar son
los juicios que tenemos y que determinan la percepción de Dios.
Por tanto, pretender que nosotros podemos perdonar a
Dios por algo que nos sucede está relacionado con nuestro juicio acerca de
lo que es bueno o malo. Por otro lado, ¿te das cuenta hasta donde le
adjudicas cualidades humanas a la Divinidad al inferir de algún modo que nos
ofendió o falló y por lo tanto tenemos
la potestad de perdonarle?. En este caso la acción de perdonar recae en
nosotros mismos, sanarnos de resentimiento y encontrar la paz, ¿cuáles son las
pautas a seguir?
La persona que tiene resentimiento contra la
Divinidad está partiendo de un juicio sobre lo que merece o no, se juzga a si
mismo como víctima de indefensa ante designios
que cree no puede cambiar olvidando que realmente es el actor principal
de su vida. Por tanto, el camino es
reconocer que uno como ser humano capaz y competente en todos los sentidos, es
el único responsable de sus decisiones, sus acciones y las consecuencias que de
ellas derivan.
Ciertamente hay circunstancias dolorosas, pérdidas
definitivas, muerte, enfermedad, tragedias naturales, crisis vitales y dramas
que son fenómenos inherentes a la vida humana, todos hemos sufrido, todos hemos
tenido pérdidas y situaciones difíciles. Si lo has experimenta, te ¡felicito!
Estas vivo!. Solo a los muertos no les ocurre nada.
Por otro lado, mucho de lo que nos sucede es
consecuencia de nuestras decisiones, no es Dios. Noo¡. Somos nosotros errando
una y otra vez, tomando malas decisiones una y otra vez. Es el momento de
perdonarnos a nosotros mismos por los juicios que hemos impuesto a la
Divinidad, esto redundará en que asumamos la responsabilidad de las
consecuencias de nuestras acciones y aprendamos de ellas. Solo así, lograremos
liberarnos y crecer.
Terapia del paso 7:
Escribe una carta muy
sincera a Dios donde digas lo siguiente:
- Parte A: Dile porqué estás enojado (a), Expresa como te sientes cada vez que te falla. Se honesto, no ocultes nada, identifica las emociones, ponle un nombre, sientes tristeza, angustia, miedo, rabia que piensas Él te hizo sentir, escríbelo por favor.
- Parte B: Escribe cuanto le agradeces por las cosas más importantes que tienes en tu vida. Se espléndido en tu agradecimiento. Reconoce y valora.
Compara las dos partes de la carta. Observas quienes en verdad son los
responsables de eso que te hizo daño o te dejó abatido o resentido y de lo que
valoras. Decide que vas a perdonar y a quien vas a perdonar exactamente.
- Parte C: escribe esta última parte de la carta, Perdona a quien tengas que perdonar y lo que crees que debes perdonar.
Da las gracias, y bendice a la Divinidad y bendice todas las
circunstancias que te hicieron ser la persona que eres ahora, bendícete a ti.
Te invito a
que hagas la siguiente oración:
Querido Dios del
Universo:
Ahora te
pido que deshagas las creencias limitantes que han invadido mi mente, mi
corazón y mi vida. Te pido que disuelvas en tu amor los pensamientos oscuros de
juicio y culpa desde su raíz, yo solo no puedo hacerlo, te los entrego a ti, Agradezco
que me permitas ver las infinitas posibilidades que creas para mi mayor
bienestar. Abre amorosamente mi mente y mi corazón para que pueda experimentar la verdad. Agradezco,
reconozco, valoro y siento la fuerte conexión
contigo. Enséñame la compasión, el amor y el perdón auténticos, Recuérdame que
en tu amor reside mi seguridad y libertad.
Soy uno contigo
¡Esta hecho!
1

No hay comentarios.:
Publicar un comentario